Testigos de ambos crímenes aseguran que militares y civiles dispararon contra las protestas. Al hospital de la capital de Gran Sabana ingresaron 22 heridos de bala. Un piquete militar en la Troncal 10 impidió el paso de la ayuda humanitaria a Bolívar.

Santa Elena de Uairén.- Los habitantes de Santa Elena de Uairén esperaban recibir el sábado los camiones con el cargamento de ayuda humanitaria que entraría a Venezuela desde Brasil. Lo que recibieron, en cambio, fue represión, gas lacrimógeno y balas.

El día terminó con tres asesinados: José Hernández, de 25 años; José Pérez, de 20 años, y José Barrios, de 23. Los dos primeros fueron baleados durante manifestaciones a favor del ingreso de la ayuda humanitaria.

A estas víctimas se suma el asesinato de Zoraida Rodríguez, ocurrido en la mañana del viernes en la comunidad indígena de Kumarakapay durante una arremetida de uniformados militares, para un saldo de cuatro personas asesinadas entre el viernes 22 y el sábado 23 de febrero.

Las protestas se concentraron en la Troncal 10, en frente del Fuerte Roraima, a unos seis kilómetros de la frontera entre Venezuela y Brasil. Su idea era caminar hasta la línea fronteriza para recibir los camiones. Cuando llegaron se encontraron con un piquete de la Guardia Nacional.

Los militares reprimieron y, según los testigos, hubo disparos tanto de los militares como por parte de civiles que estaban escondidos en los costados de la vía, quienes estaban antes con los uniformados. En ese momento cayó asesinada la primera víctima.

“Él estaba corriendo para resguardarse en uno de los lados y le dispararon en el pecho. Nosotros le preguntamos que dónde le dieron, pero ya estaba muerto”, dijo una testigo. Hasta la noche, el asesinado no había sido identificado.

Caos hospitalario

A los heridos los trasladaron, con ayuda de otros manifestantes, al Hospital Rosario Vera Zurita. Los médicos contaron 22, y al menos tres de ellos fueron trasladados al centro asistencial de Boa Vista, en la vecina Brasil, por la gravedad de las lesiones: en Santa Elena no había insumos para atenderlos.

“Aquí no hay ni anestesia”, dijo uno de los médicos. A ese hospital también llevaron a José Hernández, de 24 años, quien murió asesinado de un balazo en la cabeza.

Hernández estaba en una protesta en el casco central de Santa Elena, a pocos metros de la Alcaldía de Gran Sabana. Testigos aseguran que un militar le disparó. “¡Asesinos, asesinos!”, le gritaron los manifestantes a los militares, minutos después de que el joven cayera al piso.

Represión continua

Las protestas continuaron durante la tarde y la noche. En varias calles de Santa Elena había cauchos quemados y barricadas. La respuesta fue la misma: represión con bombas lacrimógenas y perdigonazos.

En la noche, a través de redes sociales se difundió el rumor de que los diputados de la legítima Asamblea Nacional que estaban en Santa Elena estaban detenidos. Era falso.

Lo que hubo fue una suerte de toque de queda en todo el pueblo. Las calles cerradas y los piquetes de la Guardia Nacional impedían la circulación. Fue el final de una jornada cruenta.

 

Fotos María Ramírez Cabello

La protesta en la Troncal 10 comenzó desde la mañana


La represión se mantuvo todo el día


La Guardia Nacional Bolivariana tomó la Troncal 10 en varias ocasiones

 
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