El cerrador panameño se convirtió en el primer jugador de las Grandes Ligas salir elegido con el 100% de los votos para el Salón de la Fama.

Nueva York.- En más de un siglo de béisbol, nadie hasta la fecha había podido lograr lo que el panameño Mariano Rivera el martes: viajar en el tiempo de Puerto Caimito, en Panamá, a Cooperstown, en Nueva York, sede del Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

Ni los grandes de antaño como Babe Ruth, Hank Aaron, Ted Williams y Lou Gehrig, por citar algunos, pudieron entrar al panteón de los inmortales con el 100% de los votos.

En el total de los 425 boletos emitidos (se necesitaban 319) por la Asociación de Escritores de Béisbol en Estados Unidos (BBWAA) quedó plasmado el nombre de Mariano Rivera, un hecho inédito en la votación.

El carismático Ken Griffey Jr. tuvo la marca de mayor porcentaje de apoyo con 99,32% cuando recibió 437 de 440 votos hace dos años.

En esta ocasión acompañaron a Rivera el desaparecido lanzador Roy Halladay (85,4%), el también estadounidense y pitcher Mike Mussina (76,7%) y el bateador designado  Edgar Martínez (85,4%), de Puerto Rico.

El cuarteto ingresará en Cooperstown el 21 de julio, junto al también designado Harold Baines y otro cerrador, Lee Smith, seleccionados por un comité especial en diciembre.

"Mo", como también se le conoce en las Grandes Ligas, será el segundo pelotero panameño en Cooperstown, donde se une a su compatriota Rod Carew (en 1951).

"Es un privilegio", dijo Rivera en una teleconferencia. "Todo deportista quiere conseguir algo así. Ser el primero, siendo latinoamericano y panameño, es un honor".

El ya legendario Yankee, de 49 años y quien salió de la pobreza en un humilde pueblo de pescadores, transformó el rol de relevista en las Mayores.

La destreza se impuso

Con su dominante recta cortada, el pitcher dejó un récord histórico de 652 salvamentos en 19 temporadas con los Yankees de Nueva York, además de 42 rescates en postemporada.

Su dominio fue esencial para la dinastía de los del Bronx, con los que conquistó cinco campeonatos de la Serie Mundial.

Rivera, hijo de pescadores, llamó la atención de los Yankees cuando dejó de jugar como campocorto y se convirtió en lanzador. Firmó en 1990 con el que acabó siendo su único club, debutando en las Mayores en 1995.

Rivera fue parte de un grupo de astros que marcaron época en la histórica franquicia de Nueva York, como Derek Jeter, Andy Pettitte y el boricua Jorge Posada, quienes ayudaron a los 'Mulos' a conquistar varias Series Mundiales.

"Mariano es un pitcher singular, que solo se ve una vez, y el mejor cerrador de todos los tiempos", señaló su amigo Posada.

En tanto, Jeter destacó que "es un 'Hall of Famer' (una leyenda) como compañero y como persona".

Bien acompañado

Acompañó en su elección el boricua Edgar Martínez, para la primera ocasión en que dos latinoamericanos consiguen simultáneamente su ingreso a Cooperstown por vía de la BBWAA.

En su décimo y último intento en las papeletas de la prensas especializada, Martínez finalmente sobrepasó el 75% necesario (85,4) para convertirse en el quinto boricua en el Salón de la Fama, junto a Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Roberto Alomar e Iván Rodríguez.

De por vida, Martínez bateó para .312 en 18 campañas con los Marineros de Seattle.

Con la selección de Rivera y Martínez, el total de jugadores latinos en el Salón sube a 12. Se trata de los puertorriqueños Roberto Clemente (1973), Orlando Cepeda (1999, vía Comité de Veteranos), Alomar (2011), Rodríguez (2016) y Martínez (2019); los dominicanos Juan Marichal (1983), Pedro Martínez (2015) y Vladimir Guerrero (2017); el venezolano Luis Aparicio (1984), los panameños Carew (1991) y Rivera; y el cubano Tany Pérez (2000).