En la definición por la vía de los lanzamientos desde el punto penal, el Manchester City venció al Chelsea para sumar su primer título de los cuatro programados.

Londres.- El Manchester City conquistó este domingo la Copa de la Liga inglesa tras superar en los penales al Chelsea (4-3), después de que los 90 minutos reglamentados y la prórroga acabasen con el empate inicial 0-0.

El City revalida así el título de 2018 y sigue en disposición de acabar la temporada con cuatro trofeos (aspira también a la Premier League, la FA Cup y la Liga de Campeones).

Escena surrealista entre Kepa y Sarri

El partido quedó marcado por una jugada a tres minutos para la prórroga: Al atajar un disparo del delantero argentino Sergio Agüero, el joven arquero español Kepa Arrizabalaga (24 años) sufrió un calambre y se quedó tendido en el terreno de juego.

Pero cuando iba a ser sustituido por Willy Caballero, el español se negó a abandonar el terreno de juego, en una situación surrealista que duró más de dos minutos, en los que el técnico del Chelsea Maurizio Sarri y su segundo Gianfranco Zola pedían desde la banda a su jugador que se retirara.

Kepa se negaba a marcharse, con Caballero esperando, vestido de corto y sin saber si ingresar o no a la cancha.

El enfrentamiento llegó a un punto en el que Sarri, muy debilitado en por los últimos malos resultados, hizo amago de marcharse a los vestuarios, visiblemente molesto con el comportamiento de su jugador.

Tras el partido, Sarri atribuyó el incidente a un "gran malentendido". "Creí que tenía un problema y que necesitábamos un cambio. No lo descubrí (que Kepa no estaba lesionado) hasta que el médico me lo dijo en el banquillo unos minutos después", explicó.

Al final, Kepa participó en los penales y llegó, incluso, a parar el disparo de Leroy Sané, pero los aciertos de Ilkay Gündogan, Agüero, Bernardo Silva y Raheem Sterling dieron el título al City frente a un Chelsea en el que fallaron en la tanda decisiva los brasileños Jorginho y David Luiz.

Muro defensivo Blue

La última vez que ambos equipos se habían visto las caras, hace justo dos semanas, los Citizens habían humillado a los Blues (6-0), por lo que Sarri se quiso proteger y comenzó con un once inicial muy defensivo.

El técnico italiano sacó del once inicial a Marcos Alonso, su lateral más ofensivo, y a Gonzalo Higuaín, el goleador que reclamó, por lo que Eden Hazard jugó de 'falso 9'. 

Además, el centro del campo era más de músculo que de creación, con Jorginho, el francés N´Golo Kanté y Ross Barkley.

En la primera parte, el equipo de Pep Guardiola fue ultradominador, pero se chocó una y otra vez contra el muro ofensivo dispuesto por Sarri. El primer disparo a puerta llegó en el minuto 22. Fue de Sergio Agüero para el City y se marchó alto.

Hazard de 'falso 9'

A partir de la hora de juego, el Chelsea comenzó a estirarse un poco y a llevar peligro sobre el arco defendido por el brasileño Ederson.

En la jugada más peligrosa, Hazard cedió a Kanté pero el francés disparó alto (66).

Eso hizo que el equipo de Manchester tomara más precauciones de las habituales, aunque a punto estuvieron de perderlo todo en el descuento, cuando un disparo de Willian lo tuvo que desviar a córner Ederson (90+2).

En la prórroga, el City siguió dominando, pero sin crear muchas ocasiones de gol ante la poblada defensa Blue.

No obstante, los de Guardiola pudieron haber abierto el marcador en una jugada de Raheem Sterling por la derecha, en la que sentó con un quiebro a David Luiz y su centro lo remató Agüero, pero Kepa lo detuvo en un primer tiempo y después metió la meno de nuevo para sacar la pelota cuando Otamendi se disponía a rematar con todo a favor (110).

A tres para los penales llegó el disparo de Agüero que dio pie a la esperpéntica secuencia entre Kepa y su entrenador que marcó la final... Y dará que hablar.

Pep Guardiola, que conquistó su 25º título como entrenador, declaró que había sido "uno de los partidos más dífíciles" de su carrera. 

"Jugamos bien durante 70 minutos, pero después sufrimos. No marcamos en la prórroga y en los penales podría haber caído de un lado o de otro. Estoy agotado, pero muy feliz", añadió.

La derrota deja aún más débil a Sarri, que podría perder su puesto en los próximos días. "Como ya dije antes del partido, tienen que preguntarle al club", declaró.