En las guardias nocturnas, enfermeras asumen el servicio de emergencias sin contar la mayoría de las veces con médicos, ni especialistas ni residentes.

Desde el lunes al mediodía, María y Carlos han estado de hospital en hospital para que su esposa con 37 semanas de embarazo sea atendida, por una preeclampsia, sin que en el Hospital Uyapar ni en el Dr. Raúl Leoni hubiese especialista para atenderla. Le dijeron que debían llevarla al Ruiz y Páez, en Ciudad Bolívar.

Piernas hinchadas y una evidente retención de líquidos aumentaron la preocupación de Carlos, quien acudió nuevamente al hospital de Guaiparo, para intentar nuevamente, luego que enfermeras le ofrecieran un contacto y otra persona que acompañaba una protesta del gremio, les apoyara con el traslado. No hallaba qué hacer, el dinero para comprar el kit de cesárea lo buscó hasta debajo de las piedras.

Bajo estas condiciones trabajan todas las enfermeras de hospitales en Venezuela. Sin poder atender a los pacientes, sin contar con transporte institucional y con salarios que si acaso llegan a poco más de 200 mil bolívares.

Desde que en 2017 les quitaron el servicio de transporte, sus horarios los ajustaron para que no tuviesen que asistir todos los días, sin que ninguna de las áreas se quedara sin enfermeras, aunque el personal de guardia era menor. Ese horario también lo quitaron y ahora deben volver a extensas jornadas, con el mismo salario paupérrimo, sin contar con servicio de transporte y expuestas a la inseguridad.

Los turnos más complicados son el de la tarde, de 1:00 a 7:00 pm, y el de la noche que va desde las 7:00 pm hasta las 7:00 am. Sin transporte público disponible, llegar a sus labores es complicado, y deben caminar largos trechos que ha aprovechado el hampa para robarlas.

“El horario no dejaba los servicios solos, sino que fragmentaba los grupos. Venían menos enfermeras de guardia, pero se cumplía con el trabajo en los servicios, no quedaban los pacientes desatendidos y nos permitía ahorrar energía y en gastos”, explicó Yalitza Cabrera, enfermera de la emergencia pediátrica del Hospital Uyapar, en Puerto Ordaz.

Solo dos días a la semana hay médicos de guardia en la emergencia pediátrica. El resto de la semana no cuentan ni con médicos especialistas ni con residentes, agregó.

Marilyn Rondón, enfermera del Hospital Uyapar, afirmó que de la reciente quincena que cobró, ya no le queda nada para los gastos de la semana. Recordó que hace más de un año cuando comenzaron las protestas por sus salarios y mejores condiciones laborales, denunciaban que con sus sueldos no podían ni comprar zapatos para el uniforme. Hoy asiste al trabajo con zapatos rotos.

Fiorella Paredes labora también en el área pediátrica. Apenas gana Bs. 210 mil mensuales.

“Estamos cansados y nadie acude a nuestros reclamos (...) trabajamos cinco días a la semana en horarios explotadores y el sueldo no alcanza para nada. No tenemos transporte y se nos hace difícil venir todos los días, sobre todo los fines de semana. Sufren nuestros pacientes, no son bien atendidos porque no tenemos médicos”, denunció.

La protesta del gremio, que se dio este martes en el Hospital Uyapar, cuyas denuncias sobre la precariedad del sistema de salud la vienen haciendo desde hace varios años, coincide con la reaparición de la fiebre amarilla en el estado Bolívar, lo que confirma la poca disponibilidad para la inmunización. Es esta entidad donde también han resurgido enfermedades como la difteria y el sarampión.